MedicinABC

31 mar. 2013

Enfermedades infantiles: El sarampión

El sarampión es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa con mayor frecuencia en los niños. Es causado por un virus de la familia de los paramixovirus cuyo único huésped es el humano. La enfermedad cursa con un exantema típico (manchas rojizas en la piel en todo el cuerpo), fiebre y un estado general debilitado. Puede causar complicaciones muy graves como encefalitis, meningitis y neumonía por lo que se recomienda fuertemente la vacunación contra el sarampión. Esta es segura y facilita una protección alta de la persona.


Patógeno

El agente causante del sarampión es un paramixovirus del género Morbillivirus que aparece sólo en los hombres. En su envoltura posee unas proteínas superficiales llamadas H (hemaglutinina), F (proteína de fusión) y M (matrix). Las proteínas H y F son responsables de la fusión del virus con la célula huésped. Los anticuerpos inducidos por la vacuna se dirigen contra las proteínas superficiales, en especial contra la proteína H.
El virus del sarampión es muy susceptible ante condiciones ambientales adversas como temperaturas altas, radiación UV (luz) y la acción de solventes y desinfectantes. En el ambiente puede permanecer infeccioso durante sólo dos horas.

paramixovirus sarampión

Epidemiologia


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El virus existe en todo el mundo, aunque tiene mayor prevalencia en los países con bajos ingresos e infraestructura sanitaria insuficiente dónde causa una y otra vez epidemias con tasas altas de enfermos y muertos. Según la OMS, a pesar de que existe una vacuna segura y eficaz de prevenirla, esta enfermedad es una de las principales causas de muertes en niños en todo el mundo. En 2011 murieron unos 158000 personas de sarampión, el 95% de ellas en países con ingresos bajos y la mayoría fueron niños con menos de 5 años.
A nivel mundial, las campañas de vacunación de niños entre 9 meses y 14 años lograron la reducción de los muertes por sarampión por el 71%, descendiendo de 548000 en 2000 a 158000 en 2011.


Desarrollo de la enfermedad y síntomas


El sarampión es una enfermedad tan contagiosa que, en una perona que no ha padecido la enfermedad ni está vacunada, el contacto con un enfermo lleva al desarrollo de la enfermedad en casí 100% de los casos. Se transmite a través de contacto directo o por gotitas minúsculas infectadas que provienen de la tos o el estornudo de un enfermo, que es infeccioso a partir de los 3 a 5 días antes de la aparición del exantema hasta 4 días después.

Los virus infectan las células epiteliales del tracto respiratorio superior y/o las conjuntivas de los ojos. Durante los primeros 4 días del contagio el virus llega a los órganos del sistema reticuloendotelial (nódulos linfáticos, bazo etc.), la piel y el resto del tracto respiratorio superior sin producir síntomas en este estadio. 

Periodo de incubación y estadio prodrómico.
El periodo desde el contacto, es decir desde la infección hasta la aparición de los primeros síntomas es de aprox. 10 a 12 días. En el estadio prodrómico o inicial que sigue a este periodo, se desarrolla el cuadro de un catarro con rinitis y conjuntivitis y a veces una bronquitis con tos seca. La fiebre puede alcanzar los 40ºC (104ºF) y los pacientes pueden sufrir dolor de garganta, de cabeza y náuseas. A veces aparecen las manchas de Koplik que son patognómicos para el sarampión pero no son muy frecuentes. Son manchitas blancas con fondo rojizo en la mucosa bucal de las mejillas que aparecen justo antes del exantema.

Estadio exantemático.
El exantema se desarrolla a partir de los 3 a 4 días después del inicio de la fiebre (que persiste hasta el final de la enfermedad), empezando con un enantema del paladar blando. El exantema del sarampión es del tipo maculopapular con manchas rojas grandes que pueden confluir. Se extiende a partir del área detrás de las orejas (retroauricular) sobre todo el cuerpo. Muchas veces es acompañado por una linfadenopatía. Después de unos 5 o 6 días las manchas empiezan a desaparecer y la piel a descamarse. Al final del estadio exantemático la fiebre puede subir otra vez un poquito antes de bajar finalmente. En los casos no complicados todos los síntomas desaparecen y la persona queda inmune contra la enfermedad durante toda la vida.

Diagnóstico diferencial.
Las enfermedades que se parecen mucho al sarampión son la rubéola y la escarlatina. Generalmente se distinguen clinicamente ya que el exantema de la escarlatina empieza en la region inguinal y axilar y deja libre el triángulo naso-geniano-labial. Otro síntoma típico de la escarlatina es la llamada "lengua de fresa" y la faringitis. La rubéola presenta, en contrario al sarampión, un exantema leve sólo en el cuello y pecho y poco malestar general. Estas y otras enfermedades como la mononucleosis infecciosa, toxoplasmosis, infección por micoplasma y síndrome de Kawasaki pueden ser descartadas mediante la detección de anticuerpos específicos contra el virus del sarampión en la sangre del paciente. 


Complicaciones

Aunque la mayoría de las infecciones se presentan sin complicaciones, en el 20 a 30% de los casos pueden aparecer complicaciones como diarrea (8%), otitis media (7%) y neumonia (6%). Esto se debe a que la infección de los linfocitos T por parte del virus del sarampión causa una debilidad inmune temporal que permite la invasión por otros patógenos. Otras complicaciones menos frecuentes son laringitis, queratitis, meningoencefalitis, panencefalitis esclerosante subaguda y hepatitis, entre otras. Generalmente, la infección tiene un curso más severo en los adultos y las personas con una inmunidad celular suprimida que en los niños.
La tasa de mortalidad varía mucho: El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades indica una tasa de 3:1000 y los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de los Estados Unidos 1:500 - 1:1000. En los paises con bajos ingresos y una infraestructura sanitaria pobre dónde el sarampión es más frecuente, mueren del 10 al 25% de las personas infectadas. Las neumonias son la causa principal de las muertes por sarampión.

Terapía

No existe una terapía específica. La terapía del sarampión se dirige contra los sintomas y, en el caso del sarampión no complicado, consiste en sustancias antipiréticas y antitusivas. Durante la fiebre el cuerpo precisa más líquido que normal. Las superinfecciones como otitis media y neumonia se manejan mediante antibióticos.
Las medidas más importantes para el control del sarampión son la vacuna y cuarentena de los enfermos así que no pueden transmitir la enfermedad.

Fuentes:

European Centre for Disease Control and Prevention: Measles
Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de los Estados Unidos: Sarampión


Acerca del Autor:

Dorina Ferrario es la fundadora de MedicinABC y estudiante de Medicina Humana en la Universidad Humboldt de Berlín. Su reto es conseguir la difusión de información médica gratuita y de calidad a sus lectores. Bloguera en formación continua para una continua difusión de información. Sígue MedicinABC en Twitter.