MedicinABC

4 ene. 2013

Introducción del protozoo parásito T. gondii

La enfermedad toxoplasmosis es una zoonosis causada por el parásito Toxoplasma gondii, un microorganismo con una prevalencia alta en todo el mundo. Su huésped definitivo es el gato y otros felinos aunque varios animales homeotermos pueden ser portadores. Es una enfermedad oportunista, es decir que en el hombre sano la infección es leve y tiene mayor importancia en las mujeres embarazadas, personas mayores e inmunosuprimidas. 


Toxoplasma gondii


Es un parásito unicelular (protozoo) que para reproducirse necesita invadir las células de un huésped. Se han aislado tres linajes genéticas diferentes (tipo 1 a 3) sin saber si la severidad de la enfermedad en las personas inmunocompetentes depende del genotipo del parásito o de otros factores. Sin embargo, la mayoría de las infecciones humanas están asociadas con el tipo 2.

Durante su ciclo vital se producen varias formas del protozoo:

Ooquiste fecal T. gondii
(1) Ooquistes. Tienen un diámetro de entre 10 y 20 micrómetros. Se producen únicamente en el huésped definitivo durante la fase sexual y contienen esporozoitos. Estos necesitan madurar después de ser excretados por los heces para poder ser infecciosos. La maduración o esporulación tarda 2 a 3 días en temperaturas altas y 14 a 21 días en tempereaturas más bajas. Pueden permanecer viables hasta 18 meses en tierras húmedas.


(2) Quistes tisulares. Tienen un diámetro de entre 10 y 300 micrómetros y contienen miles de bradizoitos. Permanecen durante toda la vida del huésped, preferiblemente en el cerebro, músculo esquelético y cardíaco pero también en cualquier otro tejido. A la izquierda vemos un quiste muscular y a la derecha una cicatriz en la retina producida por un quiste de toxoplasma.


Taquizoitos o trofozoitos de T. gondii
(3) Taquizoitos. Miden de 2 a 4 micras de ancho y de 4 a 8 de largo. Llamados también trofozoitos, son la forma asexual infecciosa del parásito. Son capazes de invadir practicamente todo tipo de células nucleadas; son los que inducen la respuesta inflamatoria en el individuo infectado. Los taquizoitos se transforman en bradizoitos para formar quistes en el tejido; los bradizoitos no se distinguen morfologicamente de los taquizoitos pero se dividen mucho más lentamente. 


Ciclo de vida.

Su ciclo vital tiene 2 fases: la reproducción sexual y la reproducción asexual. En el gato ocurre la reproducción sexual lo que le hace el huésped definitivo. Sus heces contienen los ooquistes que después de la esporulación son capaces de infectar otro animal.

Un huésped intermediario, típicamente un roedor ingiere los ooquistes que contienen esporozoitos. En el intestino se disuelven los ooquistes gracias a los jugos gástricos e intestinales y liberan taquizoitos que entran en las células donde empiezan una replicación asexual rápida (división simple).
Cuando la célula infectada se rompe, los taquizoitos liberados invaden las células adyacentes y se propagan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo. En los tejidos forman un tipo de vacuolas, llamado quistes tisulares en las cuales se vuelven bradizoitos.
En este estadio el sistema inmune del huésped intermediario no puede alcanzar los parásitos ya que se encuentran dentro de las células propias del organismo.

T. gondii forma quistes  en todo tipo de tejido pero preferiblemente en cerebro, ojo,  músculo y corazón. Estos quistes tienen una pared compuesta por carbohidratos que son resistentes a la acción enzimática así que el cuerpo del huésped no las puede lisar.


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Los parásitos que no están protegidos en las células hospederas son atacados muy eficazmente por el sistema inmunitario del huésped. Pero algunos siempre logran escaparse invadiendo otras células así que se mantiene una infección crónica.

El ciclo vital se cierra cuando un gato ingiere los quistes tisulares (por ejemplo, comiéndose un ratón infectado). En su intestino los quistes liberan taquizoitos que invaden las células epiteliales donde realizan un ciclo de replicación asexual y después uno sexual. De este último resultan los ooquistes que el gato excreta con sus heces y que son capaces de infectar un gato u otro animal después de la esporulación.


La toxoplasmosis en el hombre


En el hombre la toxoplasmosis es una zoonosis, es decir el hombre no es el huésped correcto sino erroneamente juega el rol del huésped intermediario. Para el hombre existen tres vías de infección: Se puede infectar por la ingestión de carne cruda o no bien hecha (especialmente de cordero, ciervo, cerdo, vacuno) que contenga los quistes tisulares y también por ingestión de agua, tierra o cualquier otra cosa contaminada por los heces de gatos infectados. La tercera vía de infección es la transmisión materno-fetal.

En las personas sanas una infección aguda generalmente causa síntomas gripales como linfadenopatía (hinchazón de los nódulos linfáticos) en cuello y cabeza, fiebre, dolor de cabeza y garganta. Incluso, en muchos casos la infección queda asintomática así que la persona no se da cuenta de haber entrado en contacto con el parásito. Por eso una gran parte de la población es portadora de T. gondii sin saberlo, ya que el sistema inmune impide que se produzca la enfermedad. Por ejemplo, en los Estado Unidos el 23% de los adolescentes y adultos tiene anticuerpos contra Toxoplasma y en Alemania hasta el 70% de las personas de entre 60 y 65 años de edad.

Generalmente la infección aguda en las personas sanas no precisa tratamiento farmacológico ya que tiene un curso leve. Una excepción son las mujeres embarazadas.

Grupos de riesgo


Mujeres embarazadas. Toxoplasma gondii es capaz de cruzar la barrera placentaria e infectar al feto. Por tanto, una infección aguda (causada por el primer contacto maternal con el parásito) durante el embarazo no presenta demasiado peligro para la madre sino para el bebé. El riesgo de transmisión materno-fetal aumenta con la edad del feto hasta llegar al 90% en el tercer trimestre (15-17% en el primero y 45% en el segundo trimestre), si la madre no recibe tratamiento.
La severidad de las consecuencias en el bebé depende del estadio del embarazo en el que se transmisió la enfermedad. Los síntomas de una toxoplasmosis congénita no se presentan necesariamente en el recién nacido sino pueden tardar años para aparecer. Pueden incluir:

- Hidrocefalo
- Convulsiones
- Retardo mental
- Calcificaciónes cerebrales
- Daño ocular hasta ceguera
- Hepatomegalía y esplenomegalía
- Hipacusía
- Bajo peso al nacer; nacimiento prematuro
- Diarrhea y vómitos


En varios paises se realizan escrutinios para averiguar el estado inmunitario de la madre. Cuando una mujer embarazada todavía no ha padecido la enfermedad, se le recomienda evitar el contacto con los gatos, llevar guantes al realizar trabajos en el jardin y siempre cocinar bien las carnes antes de comerlas.

En el caso de que se detecte y confirme la infección aguda de una mujer en estado embarazado, se le suministra una terapía con espiramicina. Cuando la infección se haya transmitida al feto se puede dar pirimetamina y sulfadiazina.

Personas inmunosuprimidas.
La toxoplasmosis es una infección oportunista, es decir aparece mayormente y/o de una forma más grave en los pacientes inmunosuprimidos. En las personas que padezcan SIDA o reciban un tratamiento para suprimir el sistema inmune, por ejemplo después de recibir un transplante, una infección por T. gondii (ya que sea aguda o reactivada) puede tener consecuencias muy graves y requiere un tratamiento extenso.


Curiosidades


Interesantemente, la infección por Toxoplasma gondii en los ratones produce un cambio en su comportamiento así que pierden el miedo ante los gatos. De esa manera el parásito tiene más posibilidad de propagarse y realizar su reproducción sexual. Esa modificación del comportamiento del huésped para favorecer la propagación del patógeno encontramos también en otras enfermedades. En la rabia por ejemplo, el virus causante hace su huésped más ansioso por morder ya que se transmite por los fluidos corporales como la saliva.


Referencias:

- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
- CDC/Dr. Martin D. Hicklin
- CDC/Alexander J. da Silva, PhD/Melanie Moser
PubMed Health
- Mónica Lucía Giraldo Restrepo: Toxoplasmosis.
Daniel K. Howe y L. David Sibley: Toxoplasma gondii comprises three clonal lineages: Correlation of parasite genotype with human disease. Oxford Journals 1995


Acerca del Autor:

Dorina Ferrario es la fundadora de MedicinABC y estudiante de Medicina Humana en la Universidad Humboldt de Berlín. Su reto es conseguir la difusión de información médica gratuita y de calidad a sus lectores. Bloguera en formación continua para una continua difusión de información. Sígue MedicinABC en Twitter.